El Poder Hoy

Fin de año agitado

LA PLATA, Diciembre 27.-Cuando el último minuto de 2008 los Kirchner levantaron la copa para recibir 2009, no se imaginaban que en el año que ahora está llegando a su fin la gran mayoría de la sociedad le daría la espalda y le propinaría un duro cachetazo en las urnas, del cual difícilmente se puedan recuperar.

 

Este fin de año encuentra al matrimonio presidencial en retirada, sin apoyo popular y con una clara obsesión por intentar mantener el poder a cualquier precio. Así es como, en los diferentes sectores de la oposición, hay una frase instalada: “Hay que tener cuidado, los Kirchner ya no cuentan con respaldo popular, pero siguen teniendo capacidad de daño”.

 

Algunos en la Casa Rosada sueñan con que la leve mejora que se registrará en la economía mundial en 2010 tenga algún rebote en la Argentina, y le permita obtener cierto oxígeno para encarar con alguna chance las elecciones presidenciales de 2011. Pero para que ello ocurra haría falta un giro copernicano en la gestión presidencial, algo que difícilmente pueda ocurrir si se tiene en cuenta que ya está delineada la estrategia que seguirá el matrimonio presidencial en 2010 en materia económica: “honrar” lo más que se pueda a los buitres que se esconden detrás de la deuda externa (para ello se utilizará 6500 millones de dólares de reservas del Banco Central) y continuar con el capitalismo de amigos, donde los únicos beneficiarios son los empresarios cercanos al poder.

 

La realidad no se cansa de mostrar que el tiempo de los Kirchner ya pasó, por lo cual tanto en el panradicalismo como en los diversos sectores del peronismo que no comulga con el Gobierno nacional aceleraron sus debates internos para posicionarse de cara a la pelea presidencial.

 

Así fue como, dentro del justicialismo, el ex presidente Eduardo Duhalde primerió a todos y anunció públicamente que será candidato a ocupar el sillón de Rivadavia, restándoles importancia a la decisión que pueda adoptar el ex corredor de Fórmula 1, Carlos Alberto Reutemann, que sigue deshojando la margarita para definir si se sumará a la competencia para llegar a la Casa Rosada.

 

Duhalde quiere competir por dentro de la estructura del Partido Justicialista, y por ello se está preparando para una interna que, según especulan, podría tener como principal adversario al propio Néstor Kirchner o algún edecán del matrimonio presidencial que sea designado para tal efecto. Como plafón, el caudillo de Lomas de Zamora utilizará el denominado “Frente de Agrupaciones Peronistas”, que será presentado oficialmente en marzo y en donde aspira a hacer confluir a todos los sectores que apoyan su proyecto.

 

Durante el lanzamiento del martes último se hizo evidente la tirante relación que existe entre Duhalde y Francisco de Narváez, que hasta hace poco tiempo compartían un mismo espacio. Existe un malestar creciente en el PJ disidente ante la amenaza del diputado nacional de presentarse como candidato a presidente, en caso de que sea habilitado por la Corte Suprema de Justicia: De Narváez es de nacionalidad colombiana y hoy por hoy la carta magna no lo habilita una postulación de este tipo.

 

Gran parte del peronismo opositor considera que el lugar de “El Colorado” debería ser la provincia de Buenos Aires. De Narváez suele afirmar que el sólo aspira a tener algún tipo de estructura nacional para poder competir con más peso político por la gobernación bonaerense, pero acto seguido siempre deja la pelota picando: “En la vorágine de la política argentina, no hay que descartar ninguna posibilidad”, suele decir.

 

De forma paralela, el ex presidente avanza con el diálogo con otras fuerzas políticas, especialmente con el radicalismo, para constituir una suerte de pacto de la Moncloa en la Argentina. La idea es lograr consensos básicos sobre algunos temas que permitan alcanzar políticas de Estado que puedan ser instrumentadas a partir de 2011, sin importar el color político que esté en el gobierno. La movida también apunta reconstruir el bipartidismo, PJ y UCR, algo que se diluyó en los últimos 15 años a raíz de las diferentes alianzas políticas que se tejieron, así como los experimentos electorales como las colectoras, que sirvieron para que las disputas internas de los partidos terminen dirimiéndose en los comicios generales.

 

El radicalismo, al igual que el peronismo, presenta una fuerte disputa interna. La candidatura presidencial de Julio Cobos es sostenida por la dirigencia tradicional del partido, pero existe un buen número de referentes que ponen serios reparos, dado que se trata del vicepresidente de un Gobierno del cual el radicalismo es opositor, y porque aún está vigente la sanción de expulsión que se le aplicó cuando el mendocino decidió sumarse al Frente para la Victoria. Además, para que un armado panradical pueda consolidarse debería tener el apoyo de Elisa Carrió, algo qu

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